14 enero 2007

POR QUÉ EL CREACIONISMO SE EQUIVOCA.

A pesar de los imparables avances científicos que se vienen produciendo desde el siglo XVIII en los campos de la Geología y la Biología, la verdad es que extensos sectores de la Humanidad siguen apostando por una visión rígidamente bíblica sobre los comienzos del mundo. Para defender ésta y desacreditar a la ciencia, dicen que la Evolución es sólo una teoría, y no lo suficientemente sustentable como verdad científica. El Ojo de la Eternidad refiere por qué la Evolución no es sólo una teoría, sino un hecho científico, y en donde es que los creacionistas se equivocan.


[ILUSTRACIÓN SUPERIOR: Difolosaurio. La existencia del registro fósil ha sido la peor cruz de los creacionistas, quienes han tenido que hacer enormes malabares para explicar su presencia].

LA PERSISTENCIA DEL CREACIONISMO.
Durante muchos siglos, la Biblia fue tomada como el libro supremo, más allá del cual no había verdad posible de averiguar acerca del mundo y su pasado. Esta actitud reverente, en todo caso, se desplomó cuando en el siglo XVIII, los filósofos de la Ilustración le volvieron la espalda a la Iglesia Católica, y en nombre del racionalismo, trataron de encontrar nuevas verdades para el mundo. Fue entonces que los científicos descubrieron que la historia del mundo era harto diferente a como la narraba la Biblia, que los 6000 años transcurridos desde el origen del mundo habían sido en verdad unos cuantos más, y que las especies no habían sido puestas en un jardín paradisiaco en el primer alba del mundo sino que habían evolucionado a lo largo de una friolera de millones de años.
Sin embargo, a pesar de la cada vez más aplastante evidencia a favor de un mundo cuya historia contradecía a la Biblia, muchos grupos siguieron sosteniendo que era la ciencia quien se equivocaba, y no la Biblia. Surgió así el Creacionismo, una doctrina que propugnaba una visión histórica del mundo rígidamente vinculada al relato bíblico. El Creacionismo a la antigua llevaba esta posición al extremo, pero a medida que se ha hecho cada vez más insostenible el dogma de la creación según el texto bíblico, los creacionistas cambiaron de táctica, y aceptaron a grandes rasgos la versión científica de la historia del mundo, pero aprovechando los huecos y rellenos para cuestionar a la ciencia y postular a un creador, o "Diseñador", que lo ha hecho todo. El Creacionismo clásico devino así en "Diseño Inteligente", que plantea la imposibilidad del mundo tal y como es, sin un Supremo Diseñador que lo explique. Pero el Diseño Inteligente no es sino otra forma de Creacionismo, más avanzada y sofisticada, desapegada de la Biblia, pero tan falaz como el Creacionismo de viejo cuño.

LA EVOLUCIÓN ES UN HECHO Y NO UNA MERA ESPECULACIÓN.
Uno de los caballos de batalla favoritos de los creacionistas es cuestionar la evolución. Según ellos, Dios creó todas las especies, o al menos una buena cantidad de ellas, y éstas han evolucionado poco o nada, acorde al relato bíblico. La versión del Diseño Inteligente sostiene que aunque pudo haber evolución, el primer paso no puede haberse producido "porque sí", y presupone una inteligencia superior (no se atreven a llamarla derechamente "Dios" para no pasar por creacionistas) que debió haber dado el puntapié inicial.
Desgraciadamente, la evolución es más que un simple conjunto de especulaciónes. Los hechos están allá afuera para cualquiera que desee examinarlos.
Uno de los argumentos favoritos contra la evolución es el "eslabón perdido". Según los creacinoistas, existen muchos huecos y lagunas en el registro fósil, eslabones perdidos que nunca serán encontados porque no existen: Dios creó las especies sin intermediarios posibles.
La verdad es que esto es falso. En los días de Darwin, cuando se popularizó la expresión "missing link" (eslabón perdido), debido a la escasez de investigaciones, podía tener algún sentido sostener eso, pero hoy en día eso es imposible. Hemos encontrado tal cantidad de fósiles, que podemos reconstruir casi íntegramente la evolución de numerosos linajes animales, incluyendo al caballo, y al elefante, así como hacer mapas bastante aceptables de la transición entre peces y anfibios, entre reptiles y aves, etcétera. Incluso la ascendencia del ser humano está tan investigada, que aunque los investigadores peleen los detalles, ni el más obtuso de ellos se atrevería a cuestionar el parentesco entre el actual Homo Sapiens y los antropoides superiores (gorila, chimpancé, orangután), ni con especies fósiles extintas como el australopiteco o el Homo Erectus. Cierto que aún muchos detalles del proceso evolutivo de muchas especies son desconocidos, en particular cuando son invertebrados y por ende sus posibilidades de fosilización son menores, pero eso no da pie para sostener que no podemos investigar más allá porque Dios lo impide. Después de todo, eso mismo podría haberse dicho antes de descubrir al Ichtiostega, al Iguanodonte o al Kenyapiteco, y sin embargo los descubrimos y pudimos seguir avanzando en la investigación, ¿verdad?
Atribuir por su parte la extinción masiva de especies antiguas al Diluvio Universal, es un anacronismo que no se sostiene, porque los fósiles extintos siguen patrones geológicos bien conocidos, que son los esperables si se hubieran extinguido a lo largo de períodos de millones de años, y no todos de una sola vez en una catastrófica inundación hace unos cuantos milenios. Además, las extinciones masivas dejan registros fósiles bien claros, en los llamados "cuellos de botella" evolutivos, ya que se producen transiciones entre estratos inferiores (más antiguos) con una gran riqueza fósil, y otros inmediatamente superiores (más recientes) que son un relativo marasmo paleontológico. La transición más conocida de éstas es el llamado Límite K-T (Cretácito-Terciario), que marcó la extinción de los dinosaurios. Y ningún cuello de botella semejante ha aparecido en el último milón de años, cuando el ser humano existía sobre la Tierra, aunque sí hay otros más antiguos.
Por otra parte, en la época de Darwin se sabía poco sobre cómo cambian las especies en el tiempo. Sin embargo, la actual investigación genética y la teoría de las mutaciones proporciona una explicación meridianamente clara sobre los procesos que llevan al cambio de una especie en otra, a lo largo del tiempo. Se discute el detalle fino del mecanismo evolutivo, pero la noción gruesa de selección natural de individuos con genomas mejor equipados para la reproducción, es algo que ningún biólogo serio discute hoy en día.

EL DISEÑADOR INTELIGENTE.
Ya que el Creacionismo clásico no puede sostenerse, ha llegado al rescate la teoría del Diseño Inteligente. Como decíamos, ésta postula que los huecos y vacíos en la Teoría Evolutiva son tales no por falta de evidencia, sino porque son actos directos de creación por parte de un Diseñador Inteligente, una inteligencia cósmica que se encargó de llevar adelante el proceso.
La falacia de este argumento es sencillísima, y se reduce a lo siguiente: tenemos vacíos en el registro fósil, y por tanto no sabemos cómo pudo producirse un fenómeno evolutivo determinado. Por tanto, debemos presuponer que un Dios lo hizo. Esto se parece al chiste de los Simpsons, en que le preguntan a Lucy Lawless cómo es que Xena hace tal o cual cosa, y ella responde: "cada vez que vean una incongruencia, un mago lo hizo".
La falacia del argumento queda al descubierto cuando ponemos de relieve que, en el fondo, se trata del viejo argumento del Diseño, en su versión tomista vulgar. Para probar la existencia de Dios, Santo Tomás de Aquino sostenía entre otros argumentos el siguiente: el universo entero es complejo y tiene una rara perfección, y como tal ordenación de cosas no puede ser productor del azar, debe deduciarse que alguien lo hizo. Sin embargo, si podemos explicar ciertos fenómenos complicados por meras leyes físicas (por ejemplo, la circulación de la sangre, o la caída de las lluvias), no hay razón para presuponer que no se puede hacer lo mismo con el resto de los fenómenos complicados para los cuales aún no hay explicación. Por supuesto que la existencia de vacíos en el registro fósil no es una prueba CONTRA la existencia de un Diseñador Inteligente, pero tampoco es una prueba a A FAVOR, porque lo único que este vacío prueba es: no sabemos, no hemos encontrado, el estado actual de nuestros conocimientos no alcanza para decidir. Si aceptamos el Diseño Inteligente, deberíamos aceptar que nuestro estado actual de conocimientos alcanza para decidir sobre un vacío en el registro fósil, y ese conocimiento, ¿de dónde sale? ¿De las convicciones personales de alguien creyente? ¿Del texto bíblico? ¿Y con que autoridad el creyente o el texto bíblico se atreven a pronunciarse sobre un tema en que los propios estudiosos del tema no pueden declarar a favor o en contra por falta de evidencia...?

RAZONES PARA LA FSUPERVIVENCIA DE UN FÓSIL INTELECTUAL.
El Creacionismo es en verdad un fósil intelectual, un celacanto teológico que ha sobrevivido desde la Edad Media, desde el tiempo de la interpretación bíblica del mundo. ¿Por qué entonces hay tanta gente que se niega a ver y se cierra ante la evidencia?
En el fondo, la razón es bien simple, y tiene que ver con algo que ya hemos señalado en otras ocasiones, a propósito de la fe o de la tolerancia religiosa. La ciencia conoce "de abajo hacia arriba", infiere verdades provisionales que pueden o no cambiar después, con nuevas observaciones), a partir de los hechos concretos y particulares que investiga. La religión, en cambio, procede "de arriba hacia abajo", postulando algunos grandes axiomas o dogmas que explican la totalidad del mundo, y luego haciendo encajar al mundo dentro de esos axiomas. Los creacionistas siguen el texto bíblico por fe, no por ciencia. Por ende, cuando la ciencia desmonta la verdad bíblica, los creacionstas buscan argumentos para decir que "la ciencia no sabe", y rellenar estos huecos con la religión. Eso es fácil, porque la ciencia no pretende saberlo todo: sólo reconoce honestamente que sabe algunas cosas, y otras permanecen en el misterio. La ciencia asume que ese misterio puede ser investigado y lo investiga para ver hacia donde lleva. La religión, en cambio, ya lo da por explicado, porque los dogmas religiosos sirven para explicar absolutamente todas las cosas, y por eso tratan de imponerle a la ciencia una serie de verdades que ella no puede aceptar legítimamente sin investigar los hechos.
Esto queda bien de relieve en el problema del "missing link". Los científicos dicen: "hay un eslabón perdido, pero investigaremos para ver si aparece y poder explicar de mejor manera este proceso evolutivo". La religión dice "hay un eslabón perdido, y esto es porque Dios creó el universo tal como lo conocemos, según él mismo nos lo reveló en un texto sagrado". Esa clase de fanatismo que no atiende a razones, sino que se aferra tercamente al dogma, es lo que le ha dado su enorme poder de supervivencia, ya que pone al creacionista en un dilema de "luchar o morir" por una verdad que puede ser errónea o no, pero que es SU verdad. En definitiva, ser creacionista tiene algo que ver con la arrogancia de los supuestos elegidos en creerse más listos que el resto de la Humanidad.

2 comentarios:

boanerges dijo...

Sus comentarios "AGNÓSTICOS" son muy interesantes:http://www.4shared.com/file/133760917/6612f358/SECTARISMO_AL_DESNUDO.html

Leroy E. Beskow dijo...

Esta publicación Ecumenópolis trata de defenderse del creacionismo, que, por desconocimiento, claramente ha cometido muchos errores en su historia. Pero hoy el creacionismo está siendo defendido por hombres de ciencia, y por lo tanto las cosas han cambiado. Entonces, para defenderse de ellos, argumentan que el "Diseño Inteligente" no es válido porque está relacionado con la religión. ¿Entonces no debemos creer en la ley de la gravitación universal, porque surgió de un religioso? ¿Ésta es la clase de argumentos que usan?
Dicen que no podemos hablar de vacíos en el registro fósil evolucionista, porque entonces Dios los hubiera hecho. Pero, ¿por qué Dios tendría que ser el responsable de eslabones que nunca quiso crearlos según la mentalidad evolutiva?
Es verdad que el depósito de los fósiles en los estratos tienen cierto orden. Pero eso es lo que esperan los que creen en un diluvio mundial. Los últimos en ahogarse y quedar depositados, fueron los que tenían más capacidad de flotación y agilidad física y mental. Así de sencillo.
Por último, para no extenderme, Darwin demostró que hay variación en las especies, así como lo dice la Biblia desde sus primeras páginas. Dios no creó las razas humanas, sino una sola pareja. Error fatal de algunos religiosos de entonces. Pero Darwin nunca probó que por la supervivencia del más fuerte se pueden producir especies con nueva información genética, hasta llegar al Homo sapiens. Por eso sigue siendo teoría, hoy muy criticada por científicos.