09 agosto 2006

LAS PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS.

¿Existe verdaderamente Dios? Aunque en principio eso es asunto de fe, lo cierto es que decirle a otra persona que tenga fe en algo superior no siempre funciona. Si se pudieran encontrar los argumentos por los cuales se demostrara lógica y racionalmente la existencia de Dios, sería entonces posible convertir a cualquier persona a la religión propia. Sin embargo, ¿es esto factible? El Ojo de la Eternidad aborda el espinoso problema de probar la existencia de Dios.


[IMAGEN SUPERIOR: Dios en su trono, tal y como es visualizado en la Crónica de Nüremberg, uno de los primeros libros impresos, en el siglo XV].

EL PROBLEMA DE LA PRUEBA DE LA EXISTENCIA DE DIOS.
Todas las personas que tienen fe en Dios, consideran su existencia como algo evidente por sí mismo, y por tanto, que no requiere prueba. Uno de los argumentos favoritos de los predicadores de puerta en puerta es la "sensación interna", el sentir dentro del corazón que Dios existe después de mucha oración, y le recomiendan a la otra persona que rece para que Dios le ilumine, de la misma manera en que le ha iluminado a ellos. ¿Cuántas veces no se ha escuchado decir a alguien que no cree en Dios, que éste debe probar que no existe? Y sin embargo, existen personas para quienes la existencia de Dios no es evidente, bien sea porque no crean derechamente (ateos) o porque suspendan su juicio al respecto (agnósticos). Y muchos de ellos, han llegado a esa conclusión después de haber rezado, y desarrollar la "sensación interna" de que la oración es inútil. Peor aún: hay gente que cree en Dios, pero no es el Dios de uno, y para peor, uno de los dos (o ambos) son monoteístas estrictos, de manera que existe o un Dios o el otro, pero no pueden existir ambos a la vez. Por ejemplo, el Dios cristiano que se expresa por una Santísima Trinidad (Padre, Hijo, Espíritu Santo) es incompatible con el Alá rígidamente monoteísta de los musulmanes.
Por esa razón, la prueba por la mera fe no siempre es suficiente. Y eso ha llevado a muchos pensadores a tratar de encontrar la manera de probar la existencia de Dios no por la fe, que a fin de cuentas es un argumento emocional, sino por la razón, por argumentos lógicos tan impecables y razonables, que una vez conocidos, sea imposible dudar de la existencia de Dios. Por desgracia, en eso no les ha ido demasiado bien. La prueba está en que después de tanto tiempo, aún no existe una prueba tan satisfactoria que, de sólo mostrarla a cualquier persona, ésta se vuelva ipso facto un creyente. Pero muchas de esas pruebas están presentes en el lenguaje cotidiano de las personas, y por tanto, es bueno examinarlas con un poco más de detención.

EL ARGUMENTO ONTOLÓGICO.
La prueba ontológica es considerada la madre de todas las pruebas sobre la existencia de Dios. Inmanuel Kant consiguió probar en su tiempo que esta prueba condensaba en sí misma todas las otras pruebas clásicas de la existencia de Dios. Fue formulada en términos "modernos" por primera vez, por el teólogo inglés Anselmo de Canterbury, en el siglo XI. El argumento funciona más o menos así: existen cosas que son mejores que otras, y de esas cosas decimos que son más perfectas que las otras. Por tanto, tiene que existir algo que sea lo más perfecto de todo. Como Dios es la suprema perfección, y tiene que existir algo que sea supremamente perfecto, luego Dios existe.
A primera vista parece muy lógico, pero este argumento encierra una trampa: es un argumento circular. Este argumento parte de la idea de definir a Dios como la suprema perfección, para luego demostrar que Dios es la suprema perfección. De manera más grosera, puede resumirse en lo siguiente: Dios es lo más perfecto que existe, y como tiene que existir algo muy perfecto, Dios tiene que existir. Por supuesto que la idea de perfección es algo bastante relativo: para Hitler un mundo perfecto no hubiera incluido a los judíos, y para Simon Wiesenthal, los nazis también hubieran sido expurgados de dicho mundo perfecto. Por otra parte, abusa del hecho de que en nuestra tradición judeocristiana, existe en efecto una idea de que Dios es supremamente perfecto, todopoderoso y omnisciente, por lo que consigue pasar una idea intuitiva como un razonamiento lógico.
En beneficio de Anselmo, debemos decir que en su tiempo estaba de moda el realismo platónico. Esto es, la noción de que existe una realidad superior conformada por conceptos ideales, de la cual nuestro mundo terrestre es simplemente un reflejo. Por tanto, los conceptos no son sólo abstracciones destinadas a comunicar cosas, sino cosas que existen en verdad por sí mismas. De ahí que considerara que ideas como "Dios" y "perfección" fueran perfectamente tangibles. En un sistema así, el argumento de Anselmo tiene un cierto sentido, aunque no consigue eliminar otras objeciones (por ejemplo: ¿cómo sabemos que mi idea de "perfección" es LA idea de perfección por sí misma?).

LOS ARGUMENTOS DE "LO PRIMERO".
Hay dos argumentos estrechamente emparentados, que aluden a Dios como "lo primero". Una variante es la "Causa Primera", y el otro, el "Motor Inmóvil".
La causa primera dice que todo efecto tiene una causa. Si seguimos la línea de causalidad hasta su más remoto comienzo, encontraremos una "causa primera", que no es efecto de nada. Por tanto, esta causa incausada es Dios, que echó a andar el universo.
El motor inmóvil es similar. El universo entero está en movimiento, y para que haya movimiento, debe existir un motor. Por tanto, retrocediendo y retrocediendo, es posible alcanzar un motor que a su vez carezca de su propio motor. Este "Motor Inmóvil" es Dios.
Estos argumentos tienen su peso a la luz de la ciencia moderna, porque lo cierto es que los científicos no atinan aún a explicar cómo es posible que el universo exista. Antes del Big Bang, según la Teoría de la Relatividad, no pudo haber espacio y tiempo, porque estos dependen de la materia y la energía, y por tanto, antes de la creación de las mismas no podía existir nada, ni siquiera un "antes". Sin embargo, desde el punto de vista estrictamente lógico, este argumento tampoco es convincente: no hay nada que, en principio, impida que la concatenación de causas y efectos hacia atrás se produzca hasta el infinito. De hecho, en la Antigua India y en la Antigua Grecia se concebía al universo como infinito en el espacio y en el tiempo, y nadie pensaba que hubiera un creador al comienzo de todo. Y en cuanto a la ciencia moderna, el que no haya conseguido explicar el Big Bang por ahora no es prueba de que el Big Bang carezca por completo de toda explicación.

OTROS ARGUMENTOS EMPARENTADOS.
Existe un argumento relacionado, que es el "argumento del diseño". Este es bastante popular entre las personas comunes, y dice más o menos así: el universo es tan complejo e intrincado, que no puede haberse hecho sólo, y por tanto, alguien tuvo que crearlo. Suena lógico e intuitivo, porque estamos acostumbrados a la idea de que los objetos complicados de nuestra tecnología sean fabricados por alguien. Y sin embargo, esta prueba se desmorona porque no hay razón alguna para desestimar lo contrario, que el universo pueda ser autocontenido, y por tanto, se haya creado a sí mismo (o mejor dicho, no tenga principio ni fin). Este argumento presupone un "deus ex machina", un Dios fuera de la maquinaria de la Creación, pero podríamos perfectamente argumentar que, siendo el universo todo lo que puede existir, no puede haber nadie "afuera" de él, o automáticamente, al interactuar con nuestro universo (aunque sea para crearlo), formaría parte de él. Lo que nos llevaría a preguntarnos: si lo complejo tiene que ser creado por alguien, ¿quién creó a alguien tan complejo y poderoso como el mismo Dios? ¿Otro Dios más poderoso? En el fondo, es el viejo truco ontológico de definir a Dios de una manera, para luego probar que Dios es de esa misma manera: en este caso no definimos a Dios como "suprema perfección", sino como "gran diseñador" (o "Gran Arquitecto", en términos masónicos), para luego decir que como existe la Creación, eso prueba al Gran Diseñador.
Un Argumento más débil es el llamado "argumento histórico". Dice que todos los pueblos de la Tierra creen en algo superior, y por tanto, ese algo superior debe existir. Por supuesto que eso no prueba nada, porque bien puede pasar que una mayoría de personas crean algo, y ese algo resulte en definitiva errado: durante mucho tiepmo, por ejemplo, la gente creía que la Tierra era plana, pero ahora existe una aplastante cantidad de evidencia según la cual la Tierra es redonda. El creer que la Tierra era plana no la hacía plana en los hechos.

EL ARGUMENTO MORAL.
Otro argumento clásico que supuestamente prueba la existencia de Dios es el llamado "argumento moral". Dice, muy sucintamente, que existe el bien y la justicia, bien de manera objetiva, o bien como una percepción subjetiva de algo que es deseable por nosotros. Por tanto, debe existir alguien supremo que nos permita definir esos valores, y ese alguien supremo probablemente sea Dios.
Este argumento tiene un montón de agujeros, y es raro que lo haya postulado Kant, como su propio argumento novedoso, después de destripar el argumento ontológico y sus variantes. Raro, porque lo cierto es que el argumento moral es también otra variante del argumento ontológico: define a Dios como suprema justicia o suprema bondad, y luego prueba que existe Dios porque dicha suprema justicia o suprema bondad existe. Y eso, concediendo que pueda existir algo así como la bondad suprema, algo que por ser de naturaleza ética, no puede ser probado por medios empíricos.
Eso no quita que este argumento sea bastante popular. En el fondo, es un refinamiento de la idea de que debe existir alguien supremo que compense a los buenos por sus padecimientos en el mundo, y castigue a los malos por sus crímenes. Pero eso no pasa de ser un noble anhelo, y por tanto, no es prueba de nada.

LA POSICIÓN DE LAS RELIGIONES.
Estos argumentos suelen aparecer en religiones muy desarrolladas, cuando la Teología se ha desarrollado su resto. La verdad es que estos argumentos lógicos impresionan bien poco a las religiones institucionalizadas. Para ellas, la existencia de Dios está suficientemente probada por el hecho de que Dios ha revelado a sus fieles sus textos sagrados en los que expresa su propia verdad. Esta noción es característica del pensamiento cristiano, al hablar de la Biblia como la Palabra de Dios, y por tanto, la existencia misma de la Biblia es considerada prueba suficiente de la existencia de Dios aunque, analizándola de manera rigurosa, queda bien claro que si hubo inspiración divina, ésta fue brutalmente tergiversada por quienes la recogieron, hasta el punto de hacer decir a Dios cosas contradictorias en numerosos pasajes. En donde la noción de texto revelado llega más lejos, es en la religión musulmana. Allí, el Corán no es sólo un libro, y no es sólo la Palabra de Alá, sino que además es una entidad con existencia eterna e inmutable, el llamado Corán Increado. Esta es la razón por la que el Corán sólo es sagrado en lengua árabe, y sólo puede ser traducido con fines de difusión y pedagogía, de la misma manera como la ley puede ser publicada por cualquiera, pero no tiene valor oficial si el Estado no otorga los permisos correspondientes a la editorial de turno (por cierto, con eso nos enteramos de que Alá habla árabe).
En cuanto a la Iglesia Católica, considera como pruebas oficiales de la existencia de Dios, aquellas propuestas por Tomás de Aquino en el siglo XIII. Estas eran, básicamente, la prueba ontológica, el argumento del diseño, la causa primera, y el motor primero. Como dijimos, en el siglo XVIII fueron sometidas a una demoledora crítica por Kant, pero la Iglesia nunca se ha dado por enterada de esto.

¿ES POSIBLE PROBAR LA EXISTENCIA DE DIOS?
Después de todo esto, uno podría buenamente preguntarse si es posible o no probar la existencia de Dios. La respuesta a ello probablemente sea negativa.
Si definimos a Dios como lo más grande, supremo y trascendente, como alguien infinito o inmanente, entonces Dios lo es todo. Probar la existencia de algo así es, por tanto, imposible desde el punto de vista lógico, toda vez que los argumentos lógicos requieren trabajar con elementos perfectamente definidos y acotados. Y los experimentos científicos, por su parte, requieren trabajar con modelos bien definidos, con variables controladas, y por tanto, no puede haber un experimento científico que considere al universo entero como una variable. Algo así sería como el mapa de cierto cuento de Borges, que a fuerza de ser tan detallado, terminó por ser del mismo tamaño que el territorio cartografiado.
La buena noticia para los creyentes es que, si esto es así, no sólo no puede probarse de manera lógica la existencia de Dios, sino que tampoco puede probarse de manera lógica su inexistencia. Por tanto, los ateos rigurosos que niegan la existencia de Dios también incurren en un error lógico. La razón es la siguiente: la falta de prueba de un hecho positivo, no significa automáticamente que queda probado el hecho negativo contrario. Por ejemplo, si no se puede probar más allá de toda duda razonable que alguien cometió un asesinato, de ello no se deduce automáticamente que dicha persona no ha cometido ese asesinato: puede ser simplemente que lo haya cometido, y luego haya sido muy hábil para esconder las pruebas.
Así, pues, la pura razón no puede probar a Dios, o negarlo, y la ciencia tiene graves dificultades para intentar algo así. Por tanto, la existencia de Dios sigue siendo ante todo, un asunto de fe.

1 comentario:

JONATHAN ISMAEL dijo...

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