30 septiembre 2007

TRAS LA BIBLIA (9): LOS HIJOS DE NOÉ (GÉNESIS 9)


Refiere el Yavista una historia posterior sobre Noé, que está contenida en los actuales versículos 18 a 27 del capítulo 9 del Génesis. En ella, Noé tiene la mala idea de emborracharse hasta quedar tirado en el piso, y sin ropa. Su hijo Cam, sin ningún sentido de la discreción, sale corriendo a contar las nuevas. Los otros hijos, en cambio, Sem y Jafet, entran de espalda y tapan piadosamente a su padre borracho. Como consecuencia, Sem y Jafet son bendecidos por Noé, y Cam es maldecido.

La interpretación de esta historia es complicada. Parece evidente que el propósito del autor no era pontificar contra el vino, sino hacer de los tres hermanos símbolos vivientes, pero... ¿de qué? La interpretación tradicional considera a Cam como el padre de la raza camita, o sea, de los africanos (los antiguos egipcios eran camitas), a Sem de los semitas (o sea, asiáticos), y a Jafet de los pueblos caucásicos, o sea, indoeuropeos. Hay un correlato tradicional entre estas tres razas bíblicas, y la leyenda de los Tres Reyes Magos. Sin embargo, esto no se corresponde con una división del mundo que estuviera presente en los tiempos del Yavista. Se ha especulado que esta historieta podría ser propaganda religiosa, para una unión entre los medos y persas (indoeuropeos, descendientes de Jafet) y hebreos (semitas, descendientes de Sem), que llevara al Imperio Persa a restaurar el poderío hebreo en Jerusalén, durante el siglo VI, pero sabemos bien que, aunque efectivamente los persas reubicaron a los hebreos en Jerusalén, el Yavista debió vivir varios siglos antes. Quizás el sentido original de la historia se haya perdido, pero los comentaristas que le dieron forma definitiva a la Torá en esa época, conservaron esta historia con un nuevo sentido, reinterpretándola.

Se suele sostener asimismo que Jafet se correspondería con el gigante Japeto, que recuerda la Mitología Griega. Sin embargo, más allá de la semejanza fonética, no se ha encontrado evidencia que sostenga esta correspondencia.

Por su parte, este capítulo fue fuertemente intervenido por el Sacerdote. Este redactó los versículos 1 a 17, y en ellos crea la famosa historia del "arco en las nubes". Es curioso observar que el Sacerdote, que suele considerar a Yahveh con muy pocos caracteres antropomórficos, mencione que el arco iris es el arco de Yahveh, o sea, un arma de guerra, al igual que otros dioses paganos tienen por emblema algún tipo de arma. Es de recordar, por supuesto, que Yahveh fue primitivamente un "Dios de la Tormenta", y por ende, es natural que tenga como atributo el arco. Por cierto, como de costumbre, estos versículos son una reiteración de los versículos 21 y 22 del capítulo 8, pero ahora mucho más extensos, para hacer decir mucho más a Yahveh. En el Yavista, la promesa de Yahveh es un acto de misericordia: "Nunca más volveré a maldecir la tierra por culpa de los hombres". En cambio, el Sacerdote aprovecha la ocasión para introducir a mansalva una serie de mandatos, algo muy típico de la mentalidad de este misterioso redactor bíblico, pero que no aparece por ninguna parte en la versión del Yavista. Así, según el Sacerdote, Yahveh aprovecha de prohibir carne con sangre, "porque en la sangre está la vida" (he aquí por qué el Sacerdote no considera vivas a las plantas, y por ende, las cree perfectamente capaces de sobrevivir al Diluvio Universal, aunque según la ciencia moderna, eso sería imposible).

Los versículos 28 y 29 también son añadido del Sacerdote, y mencionan la muerte de Noé, a los 950 años de edad (según el Sacerdote).

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