16 septiembre 2007

RELIGIÓN EN EVOLUCIÓN (6000 AC): CATAL HUYUK.


[IMAGEN SUPERIOR: Gran Diosa Madre de Catal Huyuk, sentada en su trono. Es probablemente Catal Huyuk el lugar en el cual se catalizó la conversión desde la adoración de la naturaleza, al primer culto teísta, comandado por la Gran Diosa].

Milenios antes que Egipto y Mesopotamia, existía ya la civilización urbana. De manera rudimentaria, es cierto, pero con todas las características propias de las grandes culturas posteriores. El más desarrollado de estos centros en la época neolítica fue Catal Huyuk. Esta ciudad tenía la característica inusual de que sus casas estaban pegadas unas a otras, y por lo tanto la ciudad carecía de calles. Sus habitantes, para desplazarse por la ciudad, iban de techo en techo, por una red de escaleras, ingresando a sus hogares por esos mismos techos, algo bastante explicable considerando lo fácil que era defender la ciudad en esas condiciones. Sus primeros antecedentes pueden rastrearse hacia el año 7500 AC, pero ya hacia 6000 AC era una ciudad consolidada que alcanzaba la cifra inusualmente alta para la época, de 8000 habitantes. En ella era posible encontrar una buena proporción de cazadores, pero ya se estaban dando los pasos para la domesticación de la oveja. Además, desarrollaron la agricultura. El producto más típico de la región fue la explotación de la obsidiana, una piedra volcánica con la cual hacían cuchillos, pedernales, y también espejos que, para sorpresa de los arqueólogos, hasta el día de hoy se mantienen pulidos y son capaces de reflejar. A pesar de su antigüedad y lo básico de su sociedad, esta cultura no tenía nada de primitivo: habían conseguido, entre otras cosas, desarrollar líneas comerciales que se extendían incluso hasta Siria.

Desde el punto de vista religioso, llama poderosamente la atención el elaborado ritual funerario que llevaban a cabo. Los muertos eran llevados a grandes torres en las afueras de la ciudad, en donde los buitres se encargaban de los restos mortuorios. Una vez limpios los huesos, éstos eran recogidos por los deudos y llevados al interior del hogar (no tenían, por tanto, cementerios), en donde eran ubicados en el interior de grandes muebles o arcones, que servían al mismo tiempo como sillas, mesas o camas. De esta manera, los habitantes de Catal Huyuk conservaban a sus muertos consigo, quizás buscando la protección mágica que pudieran brindarle sus antepasados.

Las ruinas de Catal Huyuk conservan también un riquísimo legado artístico. Gracias a éste, sabemos bastante sobre su religión. El culto de la Gran Diosa Madre, propagado desde el Neolítico por todo el mundo desde las Islas Británicas hasta la India, encontró concreción en Catal Huyuk. Es posible que ésta ciudad haya sido el lugar geográfico en el cual se dio la transformación clave, de considerar a las mujeres en general como seres semidivinos o mágicos, a diosas por derecho propio, configurando por tanto el Culto a la Diosa Madre, tal y como se lo conocerá en épocas históricas posteriores. También se asocia a la Gran Diosa Madre la figura del toro, como animal símbolo de la fertilidad, algo congruente con el desarrollo gradual de la agricultura en el asentamiento. En cuanto a los dioses masculinos, éstos brillan por su ausencia. La Gran Diosa Madre y el toro, combinados en un único ritual, pasarán a la posteridad como el gran legado religioso que Catal Huyuk entregará a todo el Medio Oriente.

En cuanto al asentamiento mismo de Catal Huyuk, éste irá decayendo poco a poco durante el V Milenio, por razones aún no del todo claras, en beneficio de las regiones civilizadas de Palestina, Siria y Mesopotamia, en particular esta última. Con lo que la historia religiosa mundial se desplazará también en esa dirección.

2 comentarios:

María Ester dijo...

Interesante
falta mencionar q esta civilización era un matriarcado,
aunque se puede sacar por deducción
Gracias por mostrar esta civilizacion q
engrandece a la mujer
María Ester

OreJAS de PesCAdo dijo...

qué bibliografía utilizas para hablar de religion ??