09 setiembre 2007

TRAS LA BIBLIA (5): DESCENDIENTES DE ADÁN (GÉNESIS 5).


El capítulo 5 del Génesis no tiene ninguna ciencia. Es un injerto del Sacerdote, falto de todo carácter literario, que no es sino una genealogía de descendientes de Adán. El Sacerdote, obsesionado con el legalismo a ultranza, es aficionado a esta clase de menciones. La intencionalidad es oscura, en particular por haberle asignado a cada miembro de la cadena genealógica edades tan superlativas. Esta era, por cierto, una práctica habitual en el Medio Oriente. Las crónicas babilónicas, por ejemplo, atribuyen a sus reyes más antiguos una longevidad que se cuenta ya no por cientos de años como el relato bíblico, sino de miles, e incluso decenas de miles de años. Aún así, hay cosas que rescatar. Se conserva aquí la mención a Enoc, el primero de los seres humanos en ser llevado por Yahveh consigo (después vendrán Moisés, Elías, etcétera). Este Enoc, hijo de Caín, no debe ser confundido con Enos, el hijo de Set, aunque ambos son nietos de Adán, según la Biblia.

También aparece Matusalén y su récord de longevidad de 969 años, el más largo de toda la Biblia.

Huelga decir que nada del contenido de este capítulo puede ser cotejado con ningún hecho histórico o arqueológico del que tengamos noticia, y por tanto, pertenece al terreno de la pura mitología.

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