18 febrero 2007

LAS RAÍCES RELIGIOSAS DE "EL SEÑOR DE LOS ANILLOS".

Nadie duda a estas alturas que el monumental universo de la Tierra Media, creado por J.R.R. Tolkien, es una de las creaciones mitológicas más importantes del siglo XX. En principio, la raíz de las historias tolkienianas pareciera estar enclavado en el Cristianismo, debido a presentar la eterna lucha entre el Bien y el Mal. Y sin embargo, es también muy patente la influencia del Paganismo. El Ojo de la Eternidad echa un vistazo a las ideas religiosas de Tolkien, su Tierra Media, y su titánico "Señor de los Anillos".


[IMAGEN SUPERIOR: "Las costas de Valinor", ilustración de Ted Nadsmith para el "Silmarillion". El "Silmarillion" puede contemplarse en cierta medida como la Biblia de la Tierra Media, el mundo de Tolkien].

CÓMO FUE CREADA LA TIERRA MEDIA.
La trilogía de "El Señor de los Anillos", de Peter Jackson, marcó la consagración definitiva de J.R.R. Tolkien como uno de los más importantes creadores de mitologías del siglo XX, y por qué no decirlo, de todos los tiempos. Lo que antes era un libro leído a hurtadillas y ampliamente desconocido por muchas gentes todavía, pasó a ser tan canónico dentro de la cultura popular como "La guerra de las galaxias" o "Viaje a las estrellas". Para eso, el mundo de la Tierra Media, el continente mítico en donde transcurren las historias de "El Señor de los Anillos" y los otros libros relacionados, debió recorrer un camino de casi un siglo entero de duración.
J.R.R. Tolkien, el creador de la Tierra Media, nació en Sudáfrica en 1893, dentro de una familia inglesa de carácter victoriano (Sudáfrica era en ese entonces colonia inglesa). Desde pequeño mostró una enorme fascinación y talento para aprender idiomas, lo que lo orientó por los caminos de la lingüística y la filología, llegando a ser un especialista en lenguas nórdicas, y especialmente germánicas. Su vida entera fue en esencia la de un profesor universitario haciendo clases en la Universidad de Oxford, no teniendo otras peripecias vitales de interés sino su participación en la Primera Guerra Mundial. Fue amigo de C.S. Lewis, creador de las "Crónicas de Narnia", sobre las que ya hablamos en El Ojo de la Eternidad, a quien convirtió al cristianismo, y quien resultó ser aún más fanático cristiano que Tolkien, en parte por la inclinación propia de los nuevos conversos frente a los creyentes tradicionales.
Tolkien creó la Tierra Media y su frondosa historia y geografía como parte de un juego personal. Sin embargo, en 1937 publicó un libro ambientado en este mundo. Se trataba de "El hobbit". Tuvo el libro tanto éxito, que pronto le pidieron una secuela. Esta terminó siendo la monumental "El Señor de los Anillos", publicada en 1952, a la que siguió "el "Silmarillion" (como obra inconclusa en vida, y publicada de manera póstuma). Después de su muerte en 1973, su hijo Christopher siguió sacando material inédito de su padre, sin corregir, y con anotaciones y exégesis, como si de un piadoso sacerdote glosando la Biblia se tratase.

¿UNA TIERRA MEDIA CRISTIANA?
Con frecuencia se plantea que la ideología de J.R.R. Tolkien y sus relatos de la Tierra Media se basan en el cristianismo. Esto es cierto, ya que Tolkien era hombre profundamente timorato y conservador, y por tanto bastante apegado a la religión, que en su caso era la anglicana (no la católica, a diferencia de su amigo Lewis, tómese nota). Esto es una verdad a medias, en realidad, pero es necesario echar un vistazo somero sobre los elementos cristianos de la obra tolkieniana.
El elemento cristiano más importante de todos es, por supuesto, el hecho de que las historias de la Tierra Media versan sobre la lucha entre el Bien y el Mal. El dualismo maniqueo de "El Señor de los Anillos" y las otras historias es bien claro: de un lado está el Bien, que es al mismo tiempo la luz, la creación, y la belleza. Del otro está el Mal, que también la oscuridad, la destrucción y la fealdad. En ese sentido, la lucha de las criaturas sobrenaturales bondadosas, los Valar, contra el Mal en sus diversas formas (Morgoth, Sauron, etcétera) es en verdad una guerra santa del bien y la justicia contra el mal y la inequidad.
Esto se corresponde también con la relación entre el lenguaje y el mundo que plantea Tolkien. Como buen filólogo, Tolkien piensa que las cosas son creadas al darles un nombre. Esto también está en la Biblia: en el Génesis, Dios dice "sea la luz", para crear la luz. En la Tierra Media, la enorme multiplicidad de nombres y de lenguajes tiene que ver con eso mismo, con jugar a Dios creador del universo, asignando nombre a las cosas para que éstas pasen a tener una entidad propia e independiente.
Hablando del contexto bíblico, muchas veces se ha remarcado que el "Silmarillion" es una verdadera Biblia. De hecho, parte con el relato de la Creación, y luego cuenta las peripecias de una serie de pueblos en lucha perenne contra el Mal. El Apocalipsis vendría así a corresponder con la dantesca Guerra del Anillo, que Tolkien refiere en "El Señor de los Anillos".

LA TRADICIÓN PAGANA.
Y sin embargo, a pesar de toda su formación cristiana, la mayor inspiración de Tolkien para extraer historias, nombres y elementos míticos no sale de la Biblia, sino de las leyendas mitológicas germánicas. La entera Tierra Media está inspirada por completo en lo que es la Edad Media de nuestra historia. Es una Edad Media idealizada y embellecida, por supuesto, y que por ende tiene poco que ver con la que fue de verdad, pero sigue siendo una Edad Media.
Así, en Tolkien son reconocibles varios elementos procedentes de los antiguos cantos épicos paganos, a veces copiados textualmente. El idioma ficticio quenya, por ejemplo, está enormemente basado en el gaélico. La cultura de los hobbits está tomada de la vieja campiña inglesa semipagana, y las crónicas de los diversos reyes está tomada de las sagas islandesas. También de extracción pagana es el anillo extraordinariamente poderoso, que representa la perdición de quien lo ambiciona, como ocurre por ejemplo con "El anillo del nibelungo" de Richard Wagner, ópera a su vez enteramente basada en la mitología germánica antigua. Aquí es bien visible que la orientación cristiana de Tolkien no le llevó a rechazar todos aquellos elementos paganos que pudieran chocar con las Sagradas Escrituras, sino que los incorporó en un todo fluido y armónico.

¿TOLKIEN CRISTIANO O TOLKIEN PAGANO?
¿Hay una verdadera contradicción entre considerar a "El Señor de los Anillos" como una saga cristiana o una pagana? Probablemente no. Y esto no es propio de Tolkien, sino que tiene relación con las fuentes literarias que usó como inspiración y base para su propia obra.
La tradición épica germánica, ejemplificada en obras como el "Beowulf" inglés, el "Cantar de los nibelungos" alemán, las "Eddas" islandesas o los mitos del Rey Arturo, encontraron su concreción definitiva, tal y como las conocemos, durante la Edad Media. Aunque los mitos originarios pueden datarse alrededor del siglo V, la mayor parte de estas leyendas épicas encontraron su forma definitiva entre los siglos XI y XV. O sea, desde el cuento de hadas en la tradición oral hasta su plasmación literaria definitiva, pasó nada menos que la casi totalidad de la Edad Media. En este período se produjo la cristianización de Europa. Sin embargo, ésta no significó la erradicación del paganismo. Los europeos estaban demasiado acostumbrados a sus cultos agrícolas, y sus tradiciones, y en muchos casos la Iglesia Católica tuvo que contemporizar. En al menos un caso, hubo una intentona de crear una religión sincrética entre el cristianismo y la tradición celta, en la Irlanda del siglo VI, experiencia que estuvo condenada al fracaso por la intolerancia de la Iglesia Católica. Sin embargo, en otros casos la Iglesia debió adoptar los viejos mitos y reconvertirlos en historia cristianas. De esta manera, el caballero pagano Arturo se convirtió en un defensor de la causa de la Iglesia, y el pagano caldero de oro en el otro mundo se convirtió, por ejemplo, en el cristiano Santo Grial. Otro tanto pasó con la vieja leyenda del guerro pagano Sigfrido matando al dragón, que se transformó en San Jorge haciendo lo mismo. Sólo que Sigfrido era pagano, y San Jorge cristiano. Y así sucesivamente.
En ese sentido, considerando que la principal fuente literaria de Tolkien para su mundo eran las sagas épicas antiguas, no hay ninguna contradicción entre afirmar que su obra es a un tiempo cristiana y pagana, porque su material literario de base también lo era. Tolkien era cristiano y eso se trasluce en su manera de tratar su material literario, pero también era filólogo, y como tal no podía renunciar a los viejos idiomas y a la tradición literaria que con ellos venía. En ese sentido la obra de Tolkien es cristiana y pagan a un tiempo. Quizás estribe ahí el carácter mágico que tiene, a pesar de su planteamiento maniqueo de fondo.

2 comentarios:

manuel dijo...

corrige tus fuentes, tolkien era católico como podemos observar en sus cartas ya que afirma que es cristiano cátolico apostólico romano y lewis es el que es anglicano.

joako gopro dijo...

No mames